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MI
Nelson Pinal Borges
.
Mucho se ha escrito relacionado con el tema de las condiciones,
cualidades o simplemente factores que mayormente influyen en la fuerza
de juego de un ajedrecista; varios son los criterios al respecto, aunque
la mayoría de los especialistas –encabezados por el ex-Campeón
Mundial, Mijail Botvinnik-coinciden en señalar que el nivel de juego
está estrechamente vinculado a cuatro factores fundamentales.
En primer lugar se señala, y como un factor determinante,
el talento específico para jugar Ajedrez. El mismo consiste
en la capacidad del ajedrecista para evaluar con rapidez y precisión
cualquier tipo de posición, así como la facilidad para calcular
con exactitud y veracidad las múltiples posibilidades que se presentan
en una determinada situación de la partida. Para ello, el ajedrecista
debe estar facultado de una excelente memoria, una acertada capacidad de
síntesis y un gran sentido del espacio.
La interrelación de estos factores es fundamental para poder
afirmar que el jugador tiene un talento específico para jugar Ajedrez,
ya que no sería suficiente que sobresaliera en alguna de estas cualidades
si carece de otras, o a su vez, que una de ellas sobresaliera en detrimento
de las demás.
Un ejemplo fehaciente que demuestra que una persona tiene un talento
específico para jugar Ajedrez lo constituye la famosa anécdota
sobre José R. Capablanca en un Club de Nueva York; se dice que varios
jugadores de nivel estaban estudiando una posición y después
de extensos análisis llegaron a la conclusión de que la mejor
jugada era con el alfil. A continuación fueron a pedirle a Capablanca,
que estaba en otra parte del Club jugando bridge, su criterio acerca de
la posición en cuestión; El cubano se trasladó para
el otro recinto, se paró frente al tablero y al cabo de unos segundos
jugó el caballo. Entonces los maestros presentes volvieron a sus
análisis para terminar concluyendo que efectivamente la mejor jugada
era con el caballo.
El segundo factor que determina el nivel de juego de un ajedrecista
es el carácter.
Esto significa no sólo poseer carácter deportivo
que frecuentemente se interpreta como voluntad de vencer, como perseverancia
y astucia deportiva. Comprende además y en un orden muy importante,
el dominio que tiene el ajedrecista para controlarse a sí mismo,
ya sea cuando está frente al tablero o fuera de la competencia;
si se acuesta temprano o si trasnocha; o bien si se dedica a prepararse
físicamente o se distrae en asuntos de poca importancia; si fomenta
costumbres y actitudes responsables y educativas o por el contrario es
desorganizado e irresponsable en su proceder.
Se puede agregar en esta segunda cualidad, que el ajedrecista debe
poseer un carácter crítico con respecto a su actividad creadora,
por lo que en determinadas situaciones de su vida ajedrecística
debe darle más importancia al aspecto crativo que a los propios
resultados deportivos.
Todos los elementos enunciados en el segundo factor están
condicionados en gran medida a la óptica con que el ajedrecista
mire al Ajedrez, si éste ocupa un puesto de primer orden en su vida
o simplemente lo considera como una diversión, un entretenimiento
o un medio de esparcimiento.
Ejemplo de esta importante cualidad lo constituye el enfoque que
M. Botvinnik le daba a su vida de ajedrecista. Es conocido por todos el
nivel de responsabilidad y seriedad con que afrontaba su preparación
antes y durante determinado evento, para lo cual estableció metodologías
de entrenamiento que han servido de modelo a varias generaciones de ajedrecistas
en todo el mundo.
Los resultados logrados por M. Botvinnik en su vida deportiva no
son solamente derivados de su talento sino también producto de comprender
la importancia del factor carácter para llegar a planos estelares
en el Juego Ciencia, así como de su entrega total al Ajedrez, al
que le brindó gran parte su vida.
La tercera cualidad que influye en la fuerza de un jugador es el
estado de salud.
Aunque el Ajedrez es una disciplina intelectual, exige un intenso
esfuerzo físico. Entre cuatro y seis horas sin interrupción,
permanecen los ajedrecistas frente al tablero; y ésto día
tras día durante el tiempo que dure el certámen. Es evidente
que resultaría imposible soportar semejante situación sin
la debida preparación física y sin seguir un estricto régimen
de entrenamiento físico y sicológico. Es imprescindible estar
con la mente fresca para la partida, sin muestras de cansancio o de sueño.
Además, es necesario mantener, por lo menos durante la competición,
una correcta alimentación, la cual debe ser balanceada y acorde
con los requerimientos proteícos y energéticos que conlleva
el esfuerzo realizado.
A modo de ejemplo en este tercer aspecto se puede mencionar que
durante el match por el Campeonato del Mundo, disputado por el ruso?francés
Alexander Alekhine y el holandés Max Euwe en 1935, este último,
que ganó el título, se entrenaba diariamente en una sala
de boxeo e incluso peleaba con sus compañeros de entrenamiento para
mantener un excelente estado de salud.
Como cuarto factor aparece la preparación especial antes
de la competencia.
Este factor consiste en la preparción técnica del
ajedrecista antes de determinado evento, pero enfocando el mismo con carácter
científico, para lo cual se debe trabajar con energía y sobre
todo con espíritu de investigación, no dejándose llevar
por la rutina y el facilismo.
Este trabajo especial debe abarcar todos los ámbitos
de la actividad creadora del Ajedrez: el estudio de la teoría de
las aperturas y de los finales, el análisis exhaustivo de las posiciones
del medio juego derivadas del empleo de los sistemas de juego preferidos,
así como la ejercitación de la imaginación mediante
el estudio de diferentes temas de combi.panación.
Al estudiar la teoría de las aperturas es importante tener
presente que la búsqueda de nuevas variantes constituye un elemento
primordial en la preparación del ajedrecista, por lo que nunca se
debe abandonar el espíritu investigativo, aunque estime que en determinada
posición se llegó hasta el análisis final y que la
misma no reporta nada más.
Como ejemplos, en este cuarto factor se pudieran mencionar a muchos
jugadores, entre ellos el norteamericano Robert Fischer, o Garry
Kasparov; sin embargo, estimo que un ejemplo digno lo constituye Mijail
Botvinnik, que siempre que participaba en un evento, su juego era resultado
de una paciente labor investigativa. La Defensa Francesa, la Holandesa,
la Ninzo?India o la Caro Kan, entre otras, siempre quedaban marcadas por
las huellas de su creatividad.
A modo de resumen se puede afirmar que culquier jugador de Ajdrez
que tenga en su haber los cuatro factores enuunciados anteriormente, puede
considerar de hecho que obtendrá sin lugar a dudas resultados de
primera magnitud en el mundo del Ajedrez. |
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