Sacco y Vanzetti fueron condenados a muerte por un crimen que
no cometieron. En realidad, fueron condenados por sus ideas
revolucionarias. Este es un homenaje a su memoria.

Pude haber muerto sin que nadie supiera de mí, como un
desconocido, un fracasado. Ahora no somos un fracaso. Esta es
nuestra carrera y nuestro triunfo. Nunca en toda nuestra vida
podríamos haber esperado emprender tal lucha por la tolerancia,
por la justicia, por el entendimiento del hombre por el hombre,
como lo hemos hecho ahora por accidente. La pérdida de nuestras
vidas, las vidas de un buen zapatero y un pobre vendedor de
pescado, todo. Este último momento nos pertenece, esta agonía
es nuestro triunfo". Esto escribió Vanzetti meses antes de
su muerte: Esa agonía es nuestro triunfo.
La historia registra que, hace 75 años, en Boston, Estados
Unidos, fueron ejecutados un zapatero y un vendedor de pescado,
Nicola Sacco y Bartolomeo Vanzetti. Ambos inmigrantes italianos,
anarquistas. Fueron acusados de dos asesinatos durante un robo en
1920. Un crimen que fue usado contra los dos inmigrantes y se les
responsabilizó sólo porque eran "radicales" y
extranjeros en un país que vivía en medio de una ola de
represión contra "los rojos".
Dicen de Vanzetti que adoraba la música, leía a Dante y a otros
grandes de la literatura y, esa pasión, lo llevó a buscar las
causas de por qué millones de personas trabajaban todala vida
para morir en la miseria, mientras unos pocos vivían en la
opulencia. Trabajó en canteras de piedra en Connecticut, como
peón en Youngstown, Ohio, en las fábricas de acero de
Pittsburgh y encabezó una huelga en Massachusetts.
Vanzetti, puesto en las listas negras por su participación en
una huelga en 1916, se dedicó a vender pescado, y se hizo amigo
de su paisano Nicola Sacco. Los dos hombres participaron en
huelgas, y apoyaron luchas obreras y en defensa de los
trabajadores inmigrantes. Pero ya en 1920 ambos estaban en las
listas secretas del Departamento de Justicia, y el 5 de mayo de
ese año fueron detenidos y acusados como criminles. El juicio
demostró que no tenían nada que ver con el crimen y que la real
causa de la acuzación eran sus actividades políticas.
El 14 de julio de 1921 fueron declarados culpables y condenados a
morir en la silla eléctrica. "¡Sonno inocente"!
gritó Sacco en el tribunal. "¡Matan a hombres
inocentes!", dijo Vanzetti. El día de la ejecución,
cientos de miles de personas participaron en manifestaciones. En
la ciudad de Nueva York la policía chocó contra unos 50 mil
manifestantes, y miles más se concentraron en Boston para
expresar su ira.
La noche antes, Sacco había escrito una última carta a su hijo
Dante: "Así, hijo, en lugar de llorar, sé fuerte... y
recuerda siempre, el juego de la felicidad no lo uses sólo para
ti. Ayuda a los débiles que claman por ser ayudados, ayuda a los
perseguidos y a las víctimas, porque ellos son tus mejores
amigos; son los camaradas que luchan y caen como tu padre y
Bartolomeo, que lucharon y cayeron por conquistar el goce de la
libertad para todos".
El 23 de agosto de 1927 Sacco y Vanzetti fueron ejecutados por el
estado de Massachusetts. Han pasado 75 años y Sacco y Vanzetti
han navegado la historia donde esa agonía es nuestro
triunfo.

http://www.cta.org.ar/NewsPub/Archives/3/8-2002.shtml