SALVAJISMO, BARBARIE, CIVILIZACIÓN.
OTRA INMIGRACIÓN EUROPEA
El discurso oficial porteño dominante en la segunda mitad del
siglo XIX en todo el país, caracterizaba como barbarie a la
población descendiente de españoles, estuviera o no mestizada,
que en líneas generales llamaremos gauchos o paisanos, y que
poblaba tanto el interior de Argentina como la provincia de
Buenos Aires y también la misma ciudad homónima. Sus
"defectos" eran la pobreza, obviamente no debida a su
propia voluntad, y su "incultura" frente a los hombres
"civilizados", de "buena familia",
propietarios de tierras y ganados, vinculados a la cosa pública,
al Estado, a los puestos públicos, a la actividad mercantil,
conocedores de que más allá del océano existía un mundo
superior al que se podía acceder en la medida que se dispusiera
de dinero, lo cual ellos tenían en grado harto suficiente. Por
esa razón, los más conspicuos "civilizados"
aprendían el refinado idioma francés, propio de los hombres
cultos, y el inglés de los hombres de negocios. Y más tarde lo
harían pasando largas temporadas en esas lejanas y amadas
tierras.
Asimismo, para los pueblos originarios estaba reservada la
categoría de salvajismo, "científica" en esos
tiempos. Esos pueblos avergonzaban a las élites blancas
dominantes de Buenos Aires y a algunas oligarquías provinciales
del interior del país. El darwinismo social de fines del siglo
XIX explicaba y justificaba su liquidación en aras del Progreso,
esa nueva deidad fascinadora de todas las oligarquías
latinoamericanas.
A pesar del escaso poblamiento de nuestro territorio, la
oligarquía argentina pregonaba la sustitución de
"bárbaros" y "salvajes" argentinos
preferentemente por blancos europeos del norte de Europa. Pero el
aluvión inmigratorio provino de la baja Europa y no gozó de
condiciones de fomento por parte de los gobiernos de la
oligarquía ni pudo acceder en forma amplia a la propiedad de la
tierra, como por su predominante condición de campesinos hubiese
sido dado esperar y ellos mismos anhelaban, conformándose buena
parte de ellos -los que no se afincaron en los pueblos y ciudades
para desarrollar oficios asalariados o artesanales- con un
destino de arrendatarios con escasas posibilidades de
acumulación y ascenso social. Como siempre, el suelo, el
espacio, una vez arrebatado a sus usufructuarios milenarios, no
podía ir a parar a manos de campesinos. El Progreso y la
Civilización exigían el latifundio como propiedad sagrada de la
oligarquía.
La magnitud del caudal inmigratorio trajo como consecuencia un
alto grado de mestizaje con la población blanca nativa que
transformó nuevamente el biotipo social y fundamentalmente la
cultura argentina. Pero a pesar de su gran integración social y
cultural a la sociedad dominante, no quedó eximida del posterior
rechazo ni de los prejuicios raciales por parte de los sectores
oligárquicos, conservadores y liberales, repentinamente
convertidos en "nacionalistas" a comienzos del siglo
XX.
Junto con aquellos inmigrantes, que finalmente no satisficieron
las expectativas forjadas por la oligarquía en décadas
anteriores, comenzaron a llegar inmigrantes semitas (árabes y
judíos), éstos últimos provenientes sobre todo del este
europeo, conformando colectividades con alta integración en la
vida socioeconómica de aquellos tiempos, en condiciones
ventajosas comparados con la población criolla, con la mestiza
de larga data y con los restos de las culturas autóctonas. En
este caso, algunos sectores segundones de la oligarquía y sobre
todo del ejército, se abroquelaron desde el nacionalismo
elitista y el tradicionalismo en el rechazo prejuicioso y
discriminatorio contra los judíos sobre la base de planteos
racistas, religiosos, ideológicos y políticos, en consonancia
con los nuevos aires que soplaban en Europa.
Esas componentes, provenientes de la tradición española y hoy
emblemáticamente nazi-fascistas, se instalaron fuertemente en la
Argentina del siglo XX. Será recién después de 1983 cuando
comience a producirse su rápida retirada, pese a lo cual pocos
años después se produjeron dos cruentos atentados terroristas
contra la Embajada de Israel en Buenos Aires y contra el edificio
de la AMIA que ya llevan más de una década sin esclarecerse.
A comienzos del siglo XX arribaron los japoneses, una
colectividad endogámica por razones culturales y religiosas al
igual que los judíos, y que desarrollaron una fuerte
integración en la vida económica, social y cultural de nuestro
país.
Después de las oleadas menores de inmigración europea sucedidas
durante unos pocos años de la primera y la segunda posguerras
mundiales, la inmigración ultramarina se detuvo. Habrá que
esperar hasta los ochentas y noventas para registrar la llegada
de otros pueblos del este asiático como los chinos, laosianos,
coreanos, indios, etc. Todos estos grupos étnicos son endógamos
tanto por razones idiomáticas como culturales y religiosas y se
hallan integrados en la vida económica ocupando posiciones
importantes, generalmente por encima del status promedio de la
población local, y sin ser objeto de discriminación racial
aunque sí de prejuicios y estereotipos de diverso tipo.
El resultado final en nuestro país ha sido una sociedad
multicultural integrada predominantemente por miembros de la
etnia blanca dominante de origen europeo llegados durante los
últimos cinco siglos y con alto grado de mestización en estas
tierras; más los restos supérstites de las culturas autóctonas
con diverso grado de deculturación y de mestizaje, si bien hay
grupos étnicos que conservan su biotipo prácticamente
inalterable y buena parte de los elementos constitutivos de sus
culturas, como sucede en el norte argentino; y los escasos
representantes de las culturas del este asiático.
Prof. Carlos R.
Schulmaister
Inst. de Form. Doc. Continua
de Villa Regina (Río Negro),
Fecha de
realización: año 2004. Fecha de envío a monografías.com: 3 de
feb. de 2005.
El autor es Prof. en
Historia, Mr. en gestión y políticas culturales en el Mercosur,
historiador oral, ensayista y educador.
El autor autoriza
expresamente la cita de fragmentos de este trabajo con fines de
investigación no comerciales- a condición de que se cite
la fuente. Y desea entablar comunicaciones por este medio con
otros interesados en esta temática.
[Categoría:
Historia, Política y Estudio Social ]
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